Misiones

Considerada la “Cabeza” y “Madre” de todas las misiones de Baja California, la Misión de Nuestra Señora de Loreto fue el punto de partida desde donde los frailes jesuitas salían para evangelizar el nuevo territorio de América. Esta misión fue fundada en 1697 por Juan María de Salvatierra, quien además implantó el primer asentamiento de origen español en la región.


Durante los siglos XVIII y XIX, el templo experimentó numerosas remodelaciones y actualmente conserva una sobria fachada de piedra estilo barroco, con algunas pilastras sobre las cuales descansa un friso que reza la leyenda: "Cabeza y Madre de las Misiones de Baja y Alta California". Encabezando fachada, en un pedestal, se encuentra la imagen de Nuestra Señora de Loreto acompañada de la fecha de fundación de la misión.

En su interior, el recinto aún conserva un sencillo retablo acompañado de algunos cuadros con imágenes alusivas a la orden jesuita. Entre otras reliquias, se encuentran numerosos objetos utilizados durante los ritos católicos, cuadros al óleo, un retablo principal estilo barroco churrigueresco, y la imagen original de la virgen de Nuestra Señora de Loreto.

Si te encuentras de visita en la región, no olvides realizar un recorrido por las diferentes misiones que acoge Baja California, como la Misión de Santa Rosalía de Mulegé, que se ubica en la población del mismo nombre. Esta hermosa construcción de cantera es considerada "la joya de las misiones de Baja California" debido a su imponente arquitectura y perfecto estado de conservación que transporta a la época cuando la el fruto de la pitaya era el alimento más codiciado y los olivos apenas eran plantados por los misioneros. Debido a su característica sencillez de inmutable piedra, esta misión asemeja más una fortaleza, su fachada contrasta con la delicada flora del lugar y se enmarca con la belleza de la montaña que pareciera caerle encima.

La misión de San Francisco Javier de Viggé Biaundó se encuentra a 35 km al sur de la ciudad de Loreto, fue fundada por San Francisco María Píccolo y fue la segunda edificada en California. Aquí pueden observarse claramente las características buscadas por los misioneros evangelizadores para establecerse como tener cerca algún arroyo del cual abastecerse de agua y ejercer la agricultura.

Por su parte, la Misión de San Ignacio de Kadakaamán está situada en un oasis rodeado de vegetación que vence al desierto en la región cochimí de Kadakaaman y se erigió como la más elegante de todas las de la región y la más floreciente de toda la península. La construcción fue iniciada por los frailes jesuitas y terminada por los dominicos. En su fachada pueden apreciarse delgadas pilastras de piedra que enmarcan la puerta y algunas esculturas santas, sin duda, una de las más bellas misiones de la región. Dentro puede admirarse el retablo principal de estilo barroco, sin columnas, dedicado a San Ignacio de Loyola con bellos óleos y una pintura de la aparición de la Virgen del Pilar.